Hacia el Consenso de Neuquén
Este artículo fué publicado por Rio Negro el 3/2/2006. Lo escribimos con mi gran amigo Luis Felipe Sapag (www.sapag.com.ar).
www.rionegro.com.ar/arch200602/03/o03g01.php
Por Rubén Caramutti y Luis Felipe Sapag.
Hace menos de 30 años los líderes mundiales cristalizaron en un acuerdo la estrategia ecuménica que convenía a sus intereses: primacía del capital financiero, liberalización del comercio internacional, repliegue del estado, desregulación de todos los mercados, precarización laboral e ingenua (o interesada) promesa de derrames desde la innovación tecnológica, todo en el marco de la mundialización del poder de las firmas multinacionales por sobre la soberanía desvalorizada de las naciones. Ese Consenso firmado en Washington guió las políticas de la mayoría de los países de la periferia, incapaces de crear otras alternativas políticas y económicas. No es la intención aquí hacer la historia de logros y fracasos de la Globalización, sólo destacar algunas consecuencias de sus impactos en la sociedad neuquina, que como todas las del Tercer Mundo obtuvo un balance muy negativo. A poco de comenzar el Tercer Milenio la situación de nuestra provincia puede sintetizarse con una sola palabra: fragmentación.
- Fragmentación social y económica: La tradicional separación de clases entre propietarios y asalariados se ha trastocado en una enorme dispersión de las fuentes de ingresos, muchas de ellas ilegítimas, ilegales y antiéticas: Por una parte petroleros y empresarios que ganan sumas obscenas; burócratas incapaces de innovar y arriesgar en beneficio de la comunidad; y corruptos que medran en los intersticios del estado, las empresas y las instituciones. Frente a ellos obreros y empleados tendencialmente pauperizados; desocupación en aumento; irrupción de subsidiados, piqueteros y cartoneros como una nueva clase emergente de no asalariados sindicalizados; todos junto al delito en el nivel microeconómico como fuente socialmente reconocida.
- Fragmentación cultural: Las nuevas tecnologías de información (TICs), lejos de cumplir su promesa igualitaria en el ciberespacio, convirtieron a conectados y no conectados en una división posmoderna entre informados y excluidos, ambas partes ampliamente desculturalizadas.
- Fragmentación territorial: A pocos metros de propiedades cotizadas a miles de dólares por metro cuadrado se despliegan las Tomas de Terrenos en la que vive humillada la décima parte de la población. Asimismo, mientras en el interior subsisten economías arcaicas y semifeudales, sus habitantes observan atónitos el crecimiento de la capital, convertida en una gran metrópoli globalizada.
- Fragmentación política: El partido gobernante se da el lujo de ignorar absolutamente a la oposición, mientras ésta, divida e incapaz de generar un proyecto diferente, resignadamente se contenta con cargos legislativos menores, sin advertir que su falta de vocación de poder es funcional al modelo clientelar vigente.
- Fragmentación institucional: Mientras el Estado Provincial ha fundido sus tres poderes en uno sólo concentrado en el Ejecutivo, los estados Municipal y Nacional operan desvinculadamente como si gobernaran en otra provincia; la Universidad enseña e investiga como si residiera en un mundo ideal; los medios periodísticos en su mayoría crean una realidad virtual complaciente pues son parte y herramienta del nuevo usufructo digital; las firmas multinacionales succionan enormes excedentes sin culpas por la pobreza y la destrucción ambiental que dejan atrás; y existe un enorme vacío en las ONGs: se perdió el club de barrio, las iglesias pontifican pero no modifican la realidad y la beneficiencia no llega a las Tomas si no es como intercambio político.
Frente al dramático saldo que dejó en Neuquén el Consenso de Washington, urge construir entre las partes de la diáspora social un Consenso de Neuquén. Si los actores se elevaran sobre sus egoístas intereses, reconociendo que un sistema integrado y solidario genera muchos más valor que la suma de sus partes, podríamos crear un nuevo horizonte de desarrollo más optimista para la provincia.
- Para ello habría que unir en una sola estrategia a los enclaves del Estado Nacional, los Municipios, el Gobierno Provincial, la Universidad y el sector privado, única forma de cambiar la matriz productiva basada en los hidrocarburos.
- Deberíamos aceptar las nuevas tecnologías, pero maduradas desde nuestra identidad, para lograr la independencia agroindustrial, en función de la inclusión y el respeto por el medio ambiente y las etnias originarias.
- Sería fundamental fortalecer la educación, enriquecer la cultura y vigorizar la identidad provincial, para refugio de cada uno de los neuquinos y contención de las comunidades hasta hoy fuera del sistema.
Pronto, el petróleo se acaba antes de que nuestros hijos vayan a la universidad.
Neuquén, diciembre de 2.005
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